Un proyecto de investigación aplicada para documentar la red subterránea de hongos micorrícicos en un área de 50 hectáreas de encinar. El objetivo era cartografiar la diversidad fúngica y analizar su influencia en la salud del arbolado.
La identificación precisa de especies requería combinar observación morfológica con análisis molecular. Además, la variabilidad estacional complicaba la recolección de muestras representativas.
Implementamos un protocolo de muestreo sistemático en parcelas fijas, integrando técnicas de PCR y secuenciación ITS para validar las identificaciones visuales. Se establecieron 12 puntos de monitoreo mensual durante dos ciclos anuales.
Se capacitaron a tres equipos de campo en recolección ética y registro fotográfico. Los datos se gestionaron en una base de datos relacional con georreferenciación. Se generaron mapas de distribución y un catálogo digital con 87 especies documentadas.
Se identificaron 23 especies de hongos ectomicorrícicos clave para la regeneración del bosque. El estudio demostró una correlación directa entre la diversidad fúngica y la resistencia del arbolado a la sequía. Los resultados se publicaron en una guía de campo accesible para la comunidad local.